Fundació Chökyi Ö


Do not dwell in the past, do not dream of the future, concentrate the mind on the present moment.

Dharma Chakra

Do not dwell in the past, do not dream of the future, concentrate the mind on the present moment.

Buddha

¿Cómo se trabaja con las emociones? y meditación.

¿Cómo se trabaja con las emociones? y meditación.

Tenemos que considerarnos trabajadores de la mente y acostumbrarnos a la práctica diaria, tenemos que cultivar la meditación, o bhavana, y desarrollar la familiarización, que significa dar buenas lecciones a nuestra mente porque sólo así estará lista y sabrá cómo trabajar cuando surja una emoción, como la ira o el enfado.
Si carecemos de ese entrenamiento, cuando surja la emoción necesitaremos la ayuda de alguien o de algo, no sabremos cómo trabajar con ella, y ese momento será muy difícil. Es mucho mejor enseñar antes a nuestra mente a controlarse.
Las emociones perturbadoras hacen daño a los demás, pero, fundamentalmente, a nosotros mismos. Cuando ocurre algo, nuestra forma de actuar, tanto si tenemos poder como si no, es reaccionar para tomar el control de la situación, dominar o derrotar al supuesto adversario, de donde surge la ira y la agresividad. Pensamos que actuar así es beneficioso para nosotros, aunque realmente es lo contrario. En el momento en que surge el enfado, la ira o cualquier emoción perturbadora en nuestra mente, los primeros dañados somos nosotros mismos, ya que estas emociones nos arrebatan la paz. Así, pues, aunque creamos que la ira, las acciones agresivas, dañan en primer lugar a los demás, y luego nos benefician a nosotros, es todo lo contrario: nos dañan a nosotros mismos y luego dañan a los demás.
Es justo ese momento, el del inicio de la emoción, cuando tenemos la oportunidad y la capacidad de controlarla, de trabajar con ella, de no permitir que continúe, de enfrentarnos a ella con fuerza y apartarla de nosotros.
Las emociones y la mente de la gente de hoy en día es así.  Siempre pensando que si consigue esto o aquello, será feliz, pero, una vez que lo consigue, enseguida piensa que no es suficiente, que no es lo que en realidad quería, y va tras lo próximo, y después lo siguiente…, y de esta manera la vida se escapa, con un ajetreo absurdo, llena de estrés, de emociones perturbadoras y creando toda clase de acciones negativas que lo único que hacen es traer más problemas, desconfianza, conflictos y mala calidad de vida y, al final, en algún momento, un sentimiento de frío, de vacío y, tal vez, también de arrepentimiento.
Muchos vivimos en una zona de confort externo como nunca antes se ha vivido en la historia de la humanidad. Pero la mayoría de las personas no saben qué es la felicidad en un sentido profundo y, así, llevan a cabo todo tipo de actos dañinos y hablan sin respetar a los demás. Para ellos, la verdadera felicidad es sólo el disfrute sensorial, como las personas a las que les gusta la comida basura. Quizás tenga un sabor delicioso cuando la comen y crean que les da la felicidad, pero se trata de una felicidad temporal y no saben hasta qué punto están destruyendo su salud. 
Así es nuestra vida, la vida que hemos creado, aunque no lo sepamos y aunque no la queramos: una vida que no es natural. La clave para tratar estos problemas es simplemente intentar no pensar una y otra vez en las cosas negativas que otros dicen de nosotros; no darle vueltas en la cabeza; no seguir preguntándonos continuamente por qué alguien ha dicho algo; evitar llevar siempre con nosotros este tipo de pensamientos; detener este incesante rumiar; e intentar, de vez en cuando, estar aquí y ahora, en el momento presente. Aquí es donde comienza la meditación.
¡Bienvenidas a todas y a todos!

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